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viernes, 23 de enero de 2015

EL FETICHISMO (1927). SIGMUND FREUD

Cuadro: Navegar por navegar. (2002). Miguel O. Menassa.
El Fetichismo
En el curso de los últimos años tuve la oportunidad de estudiar analíticamente a cierto número de hombres cuya elección de objeto estaba determinada por un fetiche. No se ha de suponer que dichas personas hubiesen acudido al análisis debido a esa particularidad, pues los adeptos del fetichismo, aunque lo reconocen como anormal, sólo raramente lo consideran como un síntoma patológico. Por lo común están muy conformes con el mismo y aun elogian las ventajas que ofrece a su satisfacción erótica. Generalmente, pues, el fetiche aparecía en mis casos como una mera comprobación accesoria. Razones obvias me impiden publicar detalladamente las particularidades de estos casos, de modo que tampoco podré demostrar de qué manera la selección individual de los fetiches estaba condicionada en parte por circunstancias accidentales. El caso más extraordinario era el de un joven que había exaltado cierto «brillo sobre la nariz» a la categoría de fetiche. Esta singular elección pudo ser sorprendentemente explicada por el hecho de que había sido criado primero en Inglaterra, pasando luego a Alemania, donde había olvidado casi por completo su lengua materna. El fetiche, derivado de su más temprana infancia, debía descifrarse en inglés y no en alemán: el Glanz auf der Nase («brillo sobre la nariz» en alemán) era, en realidad, una «mirada sobre la nariz» (glance = «mirada» en inglés), o sea, que el fetiche era la nariz, a la cual, por otra parte, podía atribuir a su antojo ese brillo particular que los demás no alcanzaban a percibir.

viernes, 16 de enero de 2015

ESCISIÓN DEL YO EN EL PROCESO DE DEFENSA. SIGMUND FREUD. 1938.



 Cuadro: El lago de la esperanza. 2009. Miguel O. Menassa
Escisión del «Yo» en el proceso de defensa  - 1938 [1940]

Por un momento me encuentro en la interesante posición de no saber si lo que voy a decir debería ser considerado como algo familiar y evidente desde hace tiempo o como algo completamente nuevo y sorprendente. Me siento inclinado a pensar lo último. He sido sorprendido por el hecho de que el yo de una persona a la que conocemos como paciente en un análisis debe haberse conducido, docenas de años antes, cuando era joven, de modo notable en ciertas situaciones peculiares de presión. Podemos fijar en términos generales y bastante vagos las situaciones en que esto sucede diciendo que ocurre bajo la influencia de un trauma psíquico. Prefiero seleccionar un caso especial aislado claramente definido, aunque ciertamente no cubre todos los modos posibles de producción. Supongamos, pues, que el yo de un niño se halla bajo el influjo de una exigencia instintiva poderosa que se halla acostumbrado a satisfacer y que súbitamente es asustado por una experiencia que le enseña que la continuación de esta satisfacción traerá consigo un peligro real casi intolerable. Debe entonces decidirse, o bien por reconocer el peligro real, darle la preferencia y renunciar a la satisfacción instintiva, o bien por negar la realidad y pretender convencerse de que no existe peligro, de modo que pueda seguir con su satisfacción. Así, hay un conflicto entre la exigencia del instinto y la prohibición por parte de la realidad. Pero en la práctica el niño no toma ninguno de estos caminos o más bien sigue ambos simultáneamente, lo cual viene a ser lo mismo.

Replica al conflicto con dos reacciones contrapuestas y las dos válidas y eficaces. Por un lado, con la ayuda de ciertos mecanismos rechaza la realidad y rehúsa aceptar cualquier prohibición, por otro lado, al mismo tiempo, reconoce el peligro de la realidad, considera el miedo a aquel peligro como un síntoma patológico e intenta, por consiguiente, despojarse de dicho temor. Hay que confesar que ésta es una solución muy ingeniosa. Las dos partes en disputa reciben lo suyo: al instinto se le le permite seguir con su satisfacción y a la realidad se le muestra el respeto debido. Pero todo esto ha de ser pagado de un modo u otro, y este éxito se logra a costa de un desgarrón del yo que nunca se cura, sino que se profundiza con el paso del tiempo. Las dos reacciones contrarias al conflicto persisten como el punto central de una escisión del yo. Todo el proceso nos parece extraño porque damos por sabida la naturaleza sintetizadora de los procesos del yo. Pero en esto estamos claramente equivocados. La función sintetizadora del yo, aunque sea de extraordinaria importancia, se halla sujeta a condiciones particulares y está expuesta a gran número de trastornos.

Nos ayudará el que introduzcamos en esta disquisición esquemática una historia clínica. Un niño, cuando tenía tres o cuatro años, llegó a conocer los genitales femeninos cuando fue seducido por una niña mayor que él. Después que estas relaciones quedaron rotas, continuó la estimulación sexual practicando con celo la masturbación manual; pero fue pronto sorprendido en esto por su enérgica niñera y amenazado con la castración, cuya práctica fue atribuida, como de costumbre, al padre. Así, se hallaban presentes en este caso las condiciones calculadas para producir un tremendo efecto de susto. Una amenaza de castración en sí misma no tiene por qué producir una gran impresión. Un niño rehusará creer en ello porque no puede imaginar fácilmente la posibilidad de perder una parte de su cuerpo tan altamente estimada. Su visión (precoz) de los genitales femeninos podría haber convencido al niño que nos ocupa de tal posibilidad. Pero no dedujo de ello esta conclusión porque su desvío a hacerlo así era demasiado grande y no existía un motivo que pudiera obligarlo a tal cosa, por el contrario, si sintió algún temor fue calmado por la reflexión de que lo que le faltaba a la niña aparecería más tarde: le crecería un pene después. Cualquiera que haya observado bastantes niños pequeños podrá recordar que ha encontrado estas consideraciones a la vista de los genitales de una hermanita pequeña. Pero es diferente si los dos factores se presentan juntos. En este caso la amenaza revive el recuerdo de la percepción que hasta entonces ha sido considerada como inofensiva y encuentra en ese recuerdo la temida confirmación. Ahora el niño piensa que comprende por qué los genitales de la niña no mostraban ningún signo de pene y ya no se atreve a dudar de que sus propios genitales pueden seguir el mismo destino. A partir de entonces no puede evitar el creer en la realidad del peligro de la castración.

El resultado habitual del temor a la castración, el resultado que se considera como normal, es que, o bien inmediatamente o después de una lucha considerable, el muchacho acepta la amenaza y obedece a la prohibición, o bien completamente o por lo menos en parte (es decir, no continúa tocando sus genitales con la mano). En otras palabras, abandona, en todo o en parte, la satisfacción del instinto. Sin embargo, podemos aceptar que nuestro paciente encontrará otro camino. Creó un sustituto para el pene que echaba de menos en las hembras; es decir, un fetiche. Haciéndolo así es verdad que negaba la realidad, pero había salvado su propio pene. En tanto no se veía obligado a reconocer que las mujeres habían perdido su pene, no tenía necesidad de creer la amenaza que se le había formulado: no tenía que temer por su propio pene y así podía seguir tranquilamente con su masturbación. Esta conducta de nuestro paciente nos llama la atención porque es un rechazo de la realidad, un procedimiento que preferimos reservar para las psicosis. Y en la práctica no es muy diferente. Pero detendremos nuestro juicio, porque en una inspección más detenida descubriremos una diferencia importante. El niño no contradijo simplemente sus percepciones y creó la alucinación de un pene donde no lo había; sólo realizó un desplazamiento de valores: transfirió la importancia del pene a otra parte del cuerpo, un procedimiento en el que fue ayudado por el mecanismo de la regresión (de un modo que no necesita ser explicado). Este desplazamiento se hallaba relacionado sólo con el cuerpo femenino: en cuanto a su propio pene, nada había cambiado.

Este modo de tratar con la realidad, que casi merece ser descrito como refinado, fue decisivo respecto a la conducta práctica del niño. Continuó con su masturbación como si no implicara ningún peligro para su pene; pero al mismo tiempo en completa contradicción con su aparente intrepidez o indiferencia, desarrolló un síntoma con el que, a pesar de todo, reconocía el peligro. Había sido amenazado con ser castrado por su padre, e inmediatamente después, al mismo tiempo que con la creación de su fetiche desarrolló un intenso temor de que su padre lo castigara, el cual requería toda la fuerza de su masculinidad para dominarlo e hipercompensarlo. Este temor a su padre era silente sobre el sujeto de la castración: ayudándose por la regresión a una fase oral, asumía la forma de un temor a ser comido por su padre. Al llegar a este punto es imposible olvidar un fragmento primitivo de la mitología griega que dice cómo Cronos, el viejo dios padre, devoró a sus hijos e intentó devorar como a los demás, a su hijo menor Zeus, y cómo éste fue salvado por la fuerza de su madre y castró después a su padre. Pero, volviendo a nuestro caso, hemos de añadir que el niño produjo además otro síntoma que, aunque era leve, conservó hasta el día. Era una susceptibilidad ansiosa ante el hecho de que fuera tocado cualquiera de los dedos de sus pies, como si en todo ese vaivén de negación y aceptación fuera la castración, sin embargo, la que encontró una más clara expresión...

S. Freud

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL CHISTE Y SU RELACIÓN CON LO INCONSCIENTE. 1905. SIGMUND FREUD.




 Cuadro: Esperando los frutos del mar. (2009). Miguel Óscar Menassa
El chiste y su relación con el inconsciente. 1905. Sigmund Freud

Parte analítica
·         Introducción
·         La técnica del chiste
·         Las intenciones del chiste
Parte sintética
·         El mecanismo de placer y la psicogénesis del chiste
·         Los motivos del chiste. El chiste como fenómeno social.
Parte teórica
·         Relación del chiste con los sueños y lo inconsciente
·         El chiste y las especies de lo cómico


Parte analítica

Introducción

Todo aquel que haya buceado en las obras de Estética y de Psicología a la rebusca de una aclaración sobre la esencia y las relaciones del chiste, habrá de confesar que la investigación filosófica no ha concedido al mismo hasta el momento toda aquella atención a que se hace acreedor por el importante papel que en nuestra vida anímica desempeña. Sólo una escasísima minoría de pensadores se ha ocupado seriamente de los problemas que a él se refieren. Cierto es que entre los investigadores del chiste hallamos los brillantes nombres del poeta Jean Paul (Richter) y de los filósofos Th. Vischer, Kuno Fischer y Th. Lipps; mas también todos estos autores relegan a un segundo término el tema del chiste y dirigen su interés principal a la investigación del problema de lo cómico, más amplio y atractivo. La literatura existente sobre esta materia nos produce al principio la impresión de que no es posible tratar del chiste sino en conexión con el tema de lo cómico. Según Th. Lipps (Komik und Humor 1898), el chiste es «la comicidad privativamente subjetiva»; esto es, aquella comicidad «que nosotros hacemos surgir, que reside en nuestros actos como tales, y con respecto a la cual nuestra posición es la del sujeto que se halla por encima de ella y nunca la de objeto, ni siquiera voluntario». «La siguiente observación aclara un tanto estos conceptos; se denomina chiste «todo aquello que hábil y conscientemente hace surgir la comicidad, sea de la idea o de la situación».

miércoles, 10 de diciembre de 2014

NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA. 1896. S. FREUD.



Cuadro: Paseando con los niños. (2009). Miguel O. Menassa
 
Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa - 1896

En un breve estudio, publicado en 1894, hube de reunir bajo el nombre de «neuropsicosis de defensa» la histeria, las representaciones obsesivas y, algunos casos de locura alucinatoria, fundándome en que los síntomas de todas estas afecciones son un producto del mecanismo psíquico de la defensa (inconsciente), surgiendo, por tanto, a consecuencia de la tentativa de reprimir una representación intolerable, penosamente opuesta al yo del enfermo. En el libro que sobre la histeria he publicado después en colaboración con el doctor Breuer he expuesto, con ayuda de varias observaciones clínicas, el sentido en que ha de interpretarse este proceso psíquico de la «defensa» o la «represión» describiendo también el método psicoanalítico, penoso pero seguro, de que me sirvo en estas investigaciones, las cuales constituyen, simultáneamente, una terapia. Los resultados obtenidos en estos dos últimos años de trabajo han robustecido mi inclinación a considerar la defensa como el nódulo del mecanismo psíquico de las mencionadas neurosis y me han permitido, además, proporcionar a la teoría psicológica una base clínica. Para mi propia sorpresa he tropezado con algunas soluciones sencillas, pero precisamente determinadas, de los problemas de las neurosis; soluciones que me propongo exponer en el presente estudio. No pudiendo integrar en él, por su forzosa brevedad, las pruebas de mis afirmaciones, espero darles cabida en una próxima publicación, más amplia.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Psicoanálisis y Poesía. ACERCA DE LA ESCRITURA. Miguel O. Menassa. 1990 Zaragoza.



PSICOANÁLISIS Y POESÍA
Acerca de la escritura

Para la charla coloquio de esta tarde traigo apuntes con los cuales intentaré desarrollar los siguientes cuatro puntos:
a)   La escritura como un trabajo y el poema como un efecto
del trabajo realizado.
b)  La diferencia radical entre la vida del escritor y su obra.
c)   La escritura como algo que pertenecía a pequeñas élites:       
sólo los poderosos podían escribir.
      d) La escritura es una lengua diferente a la lengua hablada.
Relacionando estos puntos, digamos para empezar que el que sabía hablar no sabía el idioma que hablaba, en tanto el idioma que hablaba se transmitía por intermedio de la escritura que, en realidad, era otra lengua de la que hablaba.
Siempre se le ha dado a la escritura, al escritor, al poeta, a la poesía, un lugar -si bien denostado y perseguido-, siempre privilegiado. Este planteamiento lo hago en tanto que pienso que la poesía es un trabajo. Ahora iremos a los instrumentos.
Para que la poesía sea un trabajo, tengo que tener instrumentos. Esos instrumentos son el sujeto que escribe o están en el sujeto que escribe. Es decir, cualquier sujeto parlante podría desarrollar el ser de la escritura.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA DIRECCIÓN DE LA CURA Y LOS PRINCIPIOS DE SU PODER. Jacques Lacan.

La dirección de la cura y los principio de su poder. (1958)
I. ¿Quién analiza hoy?
II. ¿Cuál es el lugar de la interpretación?
III. ¿Cuál es la situación actual de la transferencia?
IV. Cómo actuar en el propio ser
V. Hay que tomar el deseo a la letra

l. ¿Quién analiza hoy?
1. Que un análisis lleve los rasgos de la persona del analizado, es cosa de la que se habla como si cayese por su propio peso. Pero quien se interese en los efectos que tendría sobre él la persona del analista pensaría estar dando pruebas de audacia. Tal es por lo menos el estremecimiento que nos recorre ante las expresiones de moda referentes a la contratransferencia, contribuyendo sin duda a enmascarar su impropiedad conceptual: pensad que testimonio damos de elevación de alma al mostrarnos en nuestra arcilla como hechos de la misma que aquellos a quienes amasamos. Acabo de escribir una mala palabra. Es ligera para aquellos a quienes apunta, siendo así que hoy ni siquiera se guardan las formas para confesar que bajo el nombre de psicoanálisis muchos se dedican a una "reeducación emocional del paciente" [22(2)].
 
Situar en este nivel la acción del analista acarrea una posición de principio, con respecto a la cual todo lo que puede decirse de la contratransferencia, incluso si no es vano, tendrá una función de diversión, Porque es más allá donde se encuentra desde ese momento la impostura que queremos desalojar aquí(3).
 
No por eso denunciamos lo que el psicoanálisis de hoy tiene de antifreudiano. Pues en esto hay que agradecerle el que se haya quitado la máscara, puesto que se jacta de superar lo que por otra parte ignora, no habiendo retenido de la doctrina de Freud sino justo lo suficiente para sentirse hasta qué punto lo que acaba de enunciar de su experiencia es disonante con ella.


 Pretendemos mostrar en qué la impotencia para sostener auténticamente una praxis, se reduce, como es corriente en la historia de los hombres, al ejercicio de un poder.

domingo, 9 de noviembre de 2014

LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA. Ensayo de una teoría psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas y de ciertas psicosis alucinatorias. S. FREUD.


 Cuadro: Señales de Madrid. Miguel Menassa
LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA

Ensayo de una teoría psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas y de ciertas psicosis alucinatorias.

El detenido estudio de varios enfermos nerviosos aquejados de fobias y representaciones obsesivas nos sugirió un intento de explicación de esos síntomas, que ulteriormente nos ha permitido descubrir el origen de tales representaciones patológicas en otros nuevos casos, razón por la cual lo creemos digno de publicación y examen. Simultáneamente a esta teoría psicológica de las fobias y las representaciones obsesivas, resultó de nuestra observación de los enfermos una aportación a la teoría de la histeria, o más bien una modificación de tal teoría, modificación que responde a un importante carácter común a la histeria y a la neurosis mencionada. Hemos tenido, además ocasión de penetrar en el mecanismo psicológico de una forma patológica de innegable carácter psíquico, y al hacerlo hallamos que la orientación de nuestro nuevo punto de vista permitía establecer un visible enlace entre tales psicosis y las dos neurosis a que nos venimos refiriendo. Al final del presente ensayo expondremos la hipótesis auxiliar, de la que en los tres casos indicados nos hemos servido.

OBSESIONES Y FOBIAS. Su mecanismo psíquico y su etiología. S. FREUD..

 Cuadro: Atardecer en Cuenca. Miguel Menassa.

Obsesiones y fobias
Su mecanismo psíquico y su etiología

Comenzaremos por negar dos aserciones muy frecuentemente repetidas con relación a los síntomas objeto de este estudio, o sea a las obsesiones y las fobias. Es preciso afirmar: 1º Que no forman parte de la neurastenia propiamente dicha, puesto que los enfermos atacados de estos síntomas son unas veces neurasténicos y otras no. 2º Que no es exacto hacerlos depender de la degeneración mental, pues los hallamos en personas no más degeneradas que la mayoría de los neuróticos, y, además, suelen corregirse, e incluso en algunas ocasiones curarse. Las obsesiones y las fobias son neurosis aparte, de un mecanismo especial y de una etiología que en un cierto número de casos me ha sido posible descubrir; mecanismo y etiología que espero volver a hallar en un gran número de casos nuevos. Para mejor delimitar nuestro tema dejaremos a un lado una cierta clase de obsesiones intensas, que no son sino recuerdos, imágenes no alteradas de sucesos importantes. Citaré como ejemplo la obsesión de Pascal, que creía ver abrirse un abismo a su izquierda «desde el día en que la carroza en que iba estuvo a punto de volcar y precipitarse en el Sena». Estas obsesiones y estas fobias, que podríamos calificar de traumáticas, se enlazan a los síntomas de la histeria. Una vez separado este grupo, es necesario distinguir otros dos: a) Las obsesiones propias; y b) las fobias. Su diferencia esencial es la siguiente: En toda obsesión hay dos elementos: 1º Una idea que se impone al enfermo. 2º un estado emotivo asociado. Ahora bien: en las fobias, este estado emotivo es siempre la angustia, mientras que en las obsesiones propias puede ser igualmente cualquier otro, tal como la duda, el remordimiento o la cólera. Ante todo, trataré de explicar el mecanismo psicológico, verdaderamente singular, de las obsesiones propias, muy diferente del de las fobias

lunes, 22 de septiembre de 2014

Seminario Sigmund Freud. Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Temporada 2014 - 2015. Abierta la inscripción.

ESTUDIA PSICOANÁLISIS
UNA PROFESIÓN CON FUTURO CERCANO
NOTA: Las seis primeras clases sobre "Aproximaciones a una teoría de la lectura" serán impartidas por el Director de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, Miguel Óscar Menassa.
El precio por clase es de 25 euros y puede asistir todo público. 
No te pierdas esta oportunidad única!
 #psicoanálisis #psicoanalistamadrid #freud #psicologos #médicos

viernes, 12 de septiembre de 2014

"La interpretación de los sueños". Clase inaugural de la XXXV Convocatoria del Seminario Sigmund Freud de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, a cargo del psicoanalista Miguel O. Menassa. Madrid, 10 de septiembre de 2014



Muy interesante las precisiones teóricas y clínicas que hace el psicoanalista Miguel O. Menassa sobre el texto fundante del psicoanálisis: "La interpretación de los sueños".
En esta Clase Inaugural del Seminario Sigmund Freud en su XXXV Convocatoria, dada el 10 de septiembre en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero muestra el recorrido de la lectura que hace esta institución desde su fundación en Madrid en 1981.
Las primeras seis clases sobre "Aproximaciones a una teoría de la lectura" las dará este psicoanalista de gran renombre internacional a partir del mes de octubre dentro del Seminario Sigmund Freud. Se puede asistir a estas clases previas al Seminario. Una muy buena oportunidad de escuchar de primera mano un discurso culto y con gran trabajo encima.
Más información: te. 91 758 19 40.
#psicoanálisis #psicoanalista #psicología @psicólogos

martes, 15 de abril de 2014

Cartas del Vidente. Segunda Carta de Arthur Rimbaud a Paul Demeny. Yo es otro.


SEGUNDA CARTA :
De Arthur Rimbaud a Paul Demeny
Charleville, 15 mayo 1871
      He decidido darle a usted una hora de literatura nueva; empiezo a continuación con un salmo de actualidad:
Canto de guerra parisino
La primavera es evidente, porque
Desde el corazón de las Propiedades verdes,
El vuelo de Thiers y de Picard
Mantiene sus esplendores de par en par.

¡Oh Mayo! ¡Qué delirante culos al aire!
¡Sèvres, Meudon, Bagneux, Asnières,
Escuchad, pues, cómo los bienvenidos
Siembran las cosas primaverales!

Llevan chacó, sable y tam-tam,
No la vieja caja de velas
Y yolas que nunca, nunca...
¡Surcan el lago de aguas enrojecidas!

¡Ahora más que nunca nos juerguearemos
Cuando se vengan encima de nuestros cuchitriles
A derrumbarse los amarillos cabujones
En amaneceres muy especiales!

Thiers y Picard son unos Eros,
Conquistadores de heliotropos,
Con petróleo pintan Corots:
Ahí vienen sus tropas abejorreando...

¡Son familiares del Gran Truco!...
¡Y tumbado en los gladiolos, Favre
Hace de su parpadeo acueducto,
Y sus resoplidos a la pimienta!

La gran ciudad tiene las calles calientes,
A pesar de vuestras duchas de petróleo,
y decididamente tenemos que
Sacudiros en vuestro papel.

¡Y los Rurales que se arrellanan
En prolongados acuclillamientos,
Oirán ramitas crujiendo
Entre los rojos arrugamientos!
A. RIMBAUD

martes, 11 de febrero de 2014

Cartas del Vidente. Primera Carta de Arthur Rimbaud a Georges Izambard. Yo es otro.


Yo es otro
PRIMERA CARTA:
De Arthur Rimbaud a Georges Izambard
Charleville, 13 de mayo 1871
Estimado señor:

      Ya está usted otra vez de profesor. Nos debemos a la sociedad, me tiene usted dicho: forma usted parte del cuerpo docente: anda por el buen carril. — También yo me aplico este principio: hago, con todo cinismo, que me mantengan; estoy desenterrando antiguos imbéciles del colegio: les suelto todo lo bobo, sucio, malo, de palabra o de obra, que soy capaz de inventarme: me pagan en cervezas y en vinos. Stat mater dolorosa, dum pendet filius, — Me debo a la Sociedad, eso es cierto; — y soy yo quien tiene razón. Usted también la tiene, hoy por hoy. En el fondo, usted no ve más que poesía subjetiva en este principio suyo: su obstinación en reincorporarse al establo universitario —¡perdón!— así lo demuestra. Pero no por ella dejará de terminar como uno de esos satisfechos que no han hecho nada, porque nada quisieron hacer. Eso sin tener en cuenta que su poesía subjetiva siempre será horriblemente sosa. Un día, así lo espero, — y otros muchos esperan lo mismo —, veré en ese principio suyo la poesía objetiva: ¡la veré más sinceramente de lo que usted sería capaz! Seré un trabajador: tal es la idea que me frena, cuando las cóleras locas me empujan hacia la batalla de París —¡donde, no obstante, tantos trabajadores siguen muriendo mientras yo le escribo a usted! Trabajar ahora, eso nunca jamás; estoy en huelga.

lunes, 3 de febrero de 2014

SOBREDETERMINACIÓN EN PSICOANÁLISIS.


SOBREDETERMINACIÓN EN PSICOANÁLISIS. CONFERENCIA DICTADA POR MIGUEL ÓSCAR MENASSA - 1982

Tendríamos que poder proporcionarnos una formulación de un concepto general acerca de la sobredeterminación y de la multipledeterminación.
Después, con estas categorías generales ver el campo que estamos trabajando y encontrar allí, en La interpretación de los sueños, no la formulación del concepto de sobredeterminación, sino la producción de la sobredeterminación en el campo específico que delimita el objeto inconsciente. Son dos tipos de trabajo. El primero es un intento de ver a qué podríamos llamar sobredeterminación, qué es lo que se dice cuando decimos que un efecto está sobredeterminado.
Decimos que un efecto está sobredeterminado cuando es producto de una estructura compleja, en cuya articulación un concepto mantiene relaciones invariables con los otros conceptos y da nombre al campo que inaugura; por ejemplo: la teoría del inconsciente. Por lo tanto, efecto sobredeterminado será el producido por esa estructura complejamente articulada en el concepto que llamamos inconsciente.
El esfuerzo que nos cuesta definir la sobredeterminación es porque ésta se lee en un proceso de construcción.

martes, 28 de enero de 2014

POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA. Conferencia Nº III



POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA
Conferencia Nº III
CALI-COLOMBIA -1979-
Hoy tendría que existir la posibilidad de poder hablar de lo que no hablamos ayer, y hablar de lo que tendríamos que hablar hoy. Entre ayer y hoy, los comentarios más importantes que escuché, hablaban, que ustedes son una comunidad. Están conectados por hilos invisibles. Las invisibles mallas de vuestras relaciones sociales. De los comentarios pude desprender una inhibición que puede estar jugando en esta relación que ambicionamos tener de otra manera y no podemos. 
Diría que el público -ustedes- se dividen en dos, como el sujeto. Un público teme hablar porque teme. Son los esclavos. Otro público teme hablar porque tiene que conservar el poder ilusorio que le da el silencio del esclavo. Son los amos.
Yo diría que el niño nace pequeño. No nace niño. No nace hombre. Es un cachorro, un animalito. No tiene deseos, no ama, no tiene palabras, no concibe ningún otro universo que el de sus células. Los únicos estímulos que recibe son los estímulos de sus necesidades orgánicas.
Funciona en él lo que funciona en su aparato nervioso, en su sistema nervioso central. Lo que no funciona en su sistema nervioso central, no funciona. Como en los animalitos, como los gatitos, las ardillitas, los castores. Los castores son casi como humanos. Porque tienen que aprender todo como el niño humano, a caminar, a nadar, a construir su casa. No hablan, y no hablan porque en el cumplimiento de la función se les va la vida. Es decir, no desean.

sábado, 18 de enero de 2014

CONCEPTO DE TRABAJO EN PSICOANÁLISIS



CONCEPTO DE TRABAJO EN PSICOANÁLISIS. CONFERENCIA DICTADA POR MIGUEL ÓSCAR MENASSA EN 1982, EN LA ESCUELA DE PSICOANÁLISIS GRUPO CERO.
Trataremos de establecer las conexiones lógicas de los elementos que intervienen en el trabajo para ver después cómo en La interpretación de los sueños, texto que habíamos marcado como texto de ruptura, la categoría central es la categoría de trabajo.
Podríamos acercarnos al problema diciendo que, en su organización más simple, el trabajo es una actividad racional capaz de producir valores de uso. En su concepción más simple, el trabajo sería la condición imprescindible en la relación del hombre con la naturaleza. Trabajo de forma simple porque se agota en el producto que produce. Produce un valor de uso, es decir, un valor tal que parta de la propiedad de la cosa y que pueda ser utilizado en cualquier demanda humana en el orden de la necesidad y en el orden de la fantasía. Y para decir esto no es necesario llegar a Freud, porque ya Marx decía que daba lo mismo satisfacer una necesidad biológica o una necesidad deseante. Lo que dije no quiere decir exactamente el deseo inconsciente, quiere decir que la necesidad no es sólo la necesidad biológica, ni sólo la necesidad fisiológica. También se llama necesidad a aquello que el sujeto fantasea en el orden de poder satisface.
Cuando el producto del trabajo excede en su valor el trabajo medio necesario para ser producido, se genera lo que todos conocemos con el nombre de plusvalía y en ese momento hay dos fundaciones: el dinero se funda como capital, y aparece el valor de cambio en las mercancías y se enajena su valor de uso. El valor de cambio, lo más notable, lo más aparente de la mercancía, es en realidad la forma de mostrarse, la forma de escenificarse de esa mercancía.
Para que esto sea posible, para que la mercancía pueda escenificarse en su valor de cambio, es necesario que ella haga abstracción de su valor de uso. Hablamos de esto antes de entrar en el trabajo del sueño o en el trabajo teórico de producción del concepto inconsciente, para ver si encontramos las relaciones lógicas entre lo que conocemos como trabajo y lo que Freud llama trabajo del sueño.

lunes, 13 de enero de 2014

PSICOANÁLISIS, POESÍA, LOCURA. CONFERENCIA II.



POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA
Conferencia Nº II
CALI-COLOMBIA -1979 -

Si alguien quiere hacer una pregunta para comenzar...
Para comenzar de alguna manera, recuerdo. Ayer habíamos dicho que deberíamos, de tener tiempo, en nuestro primer encuentro, poder ver, sino demostrar, el psicoanálisis como ciencia. Esto nos permitiría, habíamos dicho, establecer como mínimo, una de las posibles lecturas de la locura y de la poesía.
La segunda charla trataría de discrimar el campo de la necesidad, del campo de la demanda amorosa, del campo del deseo inconsciente. En el campo de la necesidad es donde se daba la psicosis, y hoy agregaría que cuando se establece la psicosis, la dominancia es la dominancia del campo de lo real. La neurosis se establecía en el campo de la demanda amorosa y hoy podríamos decir, que cuando se establece la neurosis, se establece bajo la dominancia del campo de la demanda amorosa. La poesía o el acontecimiento de la poesía daba, de por sí, la dominancia al campo de lo simbólico, al campo del deseo, y acabo de decir que sin deseo no hay símbolo, o viceversa. Parece que el campo específicamente humano es el campo del deseo.
Cuando dije que podíamos empezar hoy con una pregunta de ustedes, es para mí eso, una verdad, ya que ciertas preguntas que me hicieron al terminar la conferencia de ayer, me dejaban entrever que no había quedado claro aquello que les había tratado de decir. Una de las preguntas acerca de cómo era que yo, hablaba en favor de la locura, o bien, que le hacía una apología, o un elogio a la locura, desde la razón. Y yo, en ese momento contesté que no era lo que yo había querido hacer ese día, elogiar la locura, sino que, precisamente, había querido elogiar el psicoanálisis. Era el día del psicoanálisis.

miércoles, 8 de enero de 2014

Condiciones previas al Seminario Sigmund Freud. 5 Conferencias en Cali. -1 -

POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA
Conferencia Nº 1
CALI-COLOMBIA -1979-
Parece ser, debo enfrentarme a un público hambriento de saber y un espíritu hambriento de saber, no ambiciona saber, sino leyes, para su espíritu desesperado. Orden significa, para estas almas, progreso, y progreso significa bienaventuranza, porque no todos pueden acceder a ese don.
Y si todavía no sé cuánto pagarán ustedes por este encuentro conmigo, estoy empezando a comprender, cuánto me tocará pagar a mí.
Haber perdido el rumbo, en plena América Latina, no es haber pagado poco, y sin embargo, eso sólo, no da la medida de mi apuesta. No sólo vine a comprobar lo que de beneplácito estoy comprobando, sino que, más bien haríais en no dudarlo, vine a comprometer en la conversación la dirección de mi vida.
Y si de poco valen mis palabras, estarán mis escritos y los escritos de mis escritos.
POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA.
Tengo toda la paciencia que tiene que tener un árbol perenne. Se imaginan esa solemnidad.
Y no soy, como dicen algunos de mis versos, un pájaro cantor, sino más bien, cientos de pájaros cantores anidan en mis propias entrañas. Soy, por eso, la madre de lo que canta en cada pájaro cantor. Y lo que crezco contra el tiempo hace efímero el vuelo de los pájaros, me llaman: POESÍA.
Tengo en mí todas las muertes y todas las vidas que de mí hicieron la eternidad. Hombre de piel y amianto, caricatura de un fuego contra sí mismo.
Y no ha de ser en vano a mi edad preparar un ciclo de conferencias. No está mal entonces que yo tenga mi posibilidad. Haciendo gala, y agradeciendo en este hacer al que, antes de mí, pronunció estas palabras, Osvaldo Ortemberg, de un saber no sabido, y que, precisamente, es a partir de él que yo os puedo decir: toda la diferencia se puede marcar en el uso.
Está claro, por ahora, que tengo que producir cinco conferencias y tengo entendido haber pedido lo que me habéis otorgado: cinco conferencias sobre PSICOANÁLISIS, POESÍA, LOCURA.

jueves, 2 de enero de 2014

CONCEPTO DE RUPTURA


CONCEPTO DE RUPTURA EPISTEMOLÓGICA EN PSICOANÁLISIS.
Conferencia dictada en 1981 en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero por el poeta y psicoanalista Miguel Óscar Menassa.
 
En una reconstrucción moderna de la historia de las ciencias, de la historia del pensamiento del hombre, podríamos decir que el símbolo matemático es el primer acontecimiento simbólico diferente del único símbolo existente hasta su aparición, es decir, Dios.
Es de una aparente facilidad entender que los procesos de producción científicos difieren de otro tipo de procesos: los ideológicos, los religiosos, los mágicos.
Este mecanismo de producción de las ciencias tiene un distanciamiento de la realidad, hay una ruptura con la realidad y se va a producir después de las matemáticas cada vez que se produzca un concepto, es decir, cada vez que se produzca un símbolo va a acontecer este distanciamiento de lo real de la experiencia sensible.
Deberíamos plantear una especie de tesis que luego nos permita su desarrollo. Por ejemplo decir: entendemos por ruptura el efecto cuyo producto es la teoría fundada científicamente. Ruptura es la distancia puesta con la experiencia sensible.
Ruptura epistemológica es un tiempo sin retorno, en todos los casos producto efecto de un trabajo teórico, desde el cual podemos dar cuenta, como ideológico o precientífico, de todo lo que acontecía en el campo hasta el tiempo de la ruptura. En psicoanálisis la obra La Interpretación de los Sueños funda el campo psicoanalítico porque produce un objeto de conocimiento, el Inconsciente, y produce con este concepto un punto de ruptura, es el momento de la obra de Freud desde el cual podemos mirar todo lo anterior acontecido en el campo y denominarlo ideológico y precientífico.