Cuadro: El espejismo del sol. Miguel O. Menassa. 2003
Análisis terminable e interminable.Sigmund Freud. 1937
I.
La experiencia nos ha enseñado que la terapéutica psicoanalítica - la
liberación de alguno de los síntomas neuróticos, inhibiciones y anormalidades
del carácter - es un asunto que consume mucho tiempo. Por ello ya desde el
principio se han hecho intentos para abreviar la duración del análisis. Tales
intentos no requieren justificación y es evidente que se basan en imperativas
consideraciones de razón y de conveniencia. Pero probablemente se hallaba
latente en ellos un trasunto de la impaciente curiosidad con la que la ciencia
médica de los primeros días consideraba a las neurosis, pensando que eran la
consecuencia de invisibles heridas. Y si era necesario atenderlas, había que
hacerlo lo más rápidamente posible. Un intento especialmente enérgico en esta dirección
fue realizado por Otto Rank a partir de su libro El trauma del nacimiento
(1924). Este autor suponía que la verdadera fuente de las neurosis es el acto
del nacimiento, ya que éste lleva consigo la posibilidad de que una «fijación
primaria» del niño hacia la madre no sea superada y persista como una
«represión primaria». Rank esperaba que si este trauma primario era tratado en
un subsiguiente análisis, la neurosis podría quedar completamente resuelta.
Así,
esta pequeña parte del trabajo analítico ahorraría la necesidad del resto. Y
esto podía realizarse en pocos meses. Es indiscutible que el argumento de Rank
era prometedor e ingenioso, pero no resistió la prueba de un examen crítico.
Más bien fue un producto de su tiempo, concebido bajo la presión del contraste
entre la miseria de la postguerra en Europa y la prosperity de América, y
diseñado para adaptar el tempo de la terapéutica analítica a la prisa de la
vida americana. No hemos oído mucho acerca de lo que ha conseguido la
innovación de Rank en casos de enfermedad. Probablemente no más que si una
brigada de bomberos, llamada para acudir a una casa en llamas a consecuencia de
la caída de una lámpara de aceite, se conformase con retirar la lámpara de la
habitación en que se inició el fuego. No hay duda de que por este medio se
hubiesen abreviado considerablemente las actividades de los bomberos. La teoría
y la práctica del experimento de Rank son cosas que pertenecen al pasado, lo
mismo que la propia prosperidad americana. Yo había adoptado otro modo de
acelerar un tratamiento psicoanalítico ya antes de la guerra. En aquel tiempo
había tomado a mi cargo el caso de un joven ruso, un hombre a quien la riqueza
había echado a perder y había llegado a Viena en un estado de completo
derrumbamiento, acompañado por un médico y un enfermero. En el curso de unos
años fue posible devolverle una gran parte de su independencia, despertar su
interés por la vida y ajustar sus relaciones con las personas que más le
interesaban. Pero entonces la mejoría se detuvo.