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martes, 5 de mayo de 2015

Mesa Redonda: LA HISTERIA Y EL PSICOANÁLISIS. 159 aniversario del nacimiento de Freud. 6 de mayo a las 18.30 hs.

Miércoles, 6 de mayo a las 18.30 hs. Mesa Redonda: La Histeria y el Psicoanálisis.
Organizado por el Grupo de Trabajo de Psicoanálisis, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
Ponentes: Paola Duchên, Susana Lorente, Manuel Menassa y Virginia Valdominos.
Podéis asistir presencialmente en Madrid, y también online, desde cualquier lugar del mundo, enviando un mail a: formación@cop.es solicitando asistir online a la Mesa Redonda.
El 6 de mayo se celebra el 159 aniversario del nacimiento de Sigmund Freud.
Estáis tod@s invitados!!
Lugar: Cuesta de San Vicente, 4 5ª Planta.
(Metro: Plaza de España)
Entrada libre para todo el mundo hasta completar aforo.
En diciembre de 2013, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, aprobó la constitución de un Grupo de Trabajo de Psicoanálisis, dando un paso importante en la pluralidad de opciones de formación que tienen los psicólogos en Madrid y en España actualmente. Un grupo de psicólogos, con amplia trayectoria profesional en el ámbito de la clínica y de los recursos humanos, con una sólida formación en el campo de la psicología y el psicoanálisis, y que a su vez son psicoanalistas de reconocida trayectoria, hicieron posible este acto pionero.

viernes, 27 de marzo de 2015

EL PROBLEMA ECONÓMICO DEL MASOQUISMO. (1924). SIGMUND FREUD



 "Enamorados de la Plaza de Toros". Miguel O. Menassa. 2008



El problema económico del masoquismo - 1924

La aparición de la tendencia masoquista en la vida instintiva humana plantea, desde el punto de vista económico, un singular enigma. En efecto, si el principio del placer rige los procesos psíquicos de tal manera que el fin inmediato de los mismos es la evitación de displacer y la consecución de placer, el masoquismo ha de resultar verdaderamente incomprensible. El hecho de que el dolor y el displacer puedan dejar de ser una mera señal de alarma y constituir un fin, supone una paralización del principio del placer: el guardián de nuestra vida anímica habría sido narcotizado. El masoquismo se nos demuestra así como un gran peligro, condición ajena al sadismo, su contrapartida. En el principio del placer nos inclinamos a ver el guardián de nuestra existencia misma, y no sólo el de nuestra vida anímica. Se nos plantea, pues, la labor de investigar la relación del principio del placer con los dos órdenes de instintos por nosotros diferenciados -los instintos de muerte y los instintos de vida eróticos (libidinosos)-, y no nos será posible avanzar en el estudio del problema masoquista antes de haber llevado a cabo tal investigación.

viernes, 30 de enero de 2015

LA NEGACIÓN. SIGMUND FREUD. 1925.




Cuadro: Nacimiento.(2001) Miguel O. Menassa

La negación
La forma en que nuestros pacientes producen sus asociaciones espontáneas en el curso de la labor analítica nos procura ocasión de interesantes observaciones. «Va usted a creer ahora que quiero decir algo ofensivo para usted, pero le aseguro que no es tal mi intención.» En semejante manifestación del sujeto vemos la repulsa, por medio de una proyección sobre nuestra persona, de una asociación emergente en aquel momento. O: «Me pregunta usted quién puede ser esa persona de mi sueño. Mi madre, desde luego, no.» Y nosotros rectificamos: «Se trata seguramente de la madre.» En la interpretación nos tomamos la libertad de prescindir de la negación y acoger tan sólo el contenido estricto de las asociaciones. Es como si el paciente hubiera dicho: «A la persona de mi sueño he asociado realmente la de mi madre, pero me disgusta dar por buena tal asociación.» En ocasiones nos es dado lograr muy cómodamente la aclaración buscada de lo inconsciente reprimido. Preguntamos: «¿Qué es lo que le parece a usted más inverosímil de la situación de que tratamos? ¿Qué es lo que le pareció más extraño y ajeno a usted?» Si el paciente cae en el lazo y designa aquello que más increíble le parece, habrá contestado con ello, casi siempre, la verdad buscada. Un acabado paralelo de este experimento surge frecuentemente en el análisis de los neuróticos obsesivos que han sido ya iniciados en la comprensión de sus síntomas. «He tenido una nueva idea obsesiva y en el acto se me ha ocurrido que podía significar tal y tal cosa. Pero no es posible que así sea, pues entonces no podría habérseme ocurrido.» Aquello que el sujeto rechaza con esta motivación, tomada de las explicaciones recibidas durante la cura, es, naturalmente el verdadero sentido de la nueva representación obsesiva.

viernes, 16 de enero de 2015

ESCISIÓN DEL YO EN EL PROCESO DE DEFENSA. SIGMUND FREUD. 1938.



 Cuadro: El lago de la esperanza. 2009. Miguel O. Menassa
Escisión del «Yo» en el proceso de defensa  - 1938 [1940]

Por un momento me encuentro en la interesante posición de no saber si lo que voy a decir debería ser considerado como algo familiar y evidente desde hace tiempo o como algo completamente nuevo y sorprendente. Me siento inclinado a pensar lo último. He sido sorprendido por el hecho de que el yo de una persona a la que conocemos como paciente en un análisis debe haberse conducido, docenas de años antes, cuando era joven, de modo notable en ciertas situaciones peculiares de presión. Podemos fijar en términos generales y bastante vagos las situaciones en que esto sucede diciendo que ocurre bajo la influencia de un trauma psíquico. Prefiero seleccionar un caso especial aislado claramente definido, aunque ciertamente no cubre todos los modos posibles de producción. Supongamos, pues, que el yo de un niño se halla bajo el influjo de una exigencia instintiva poderosa que se halla acostumbrado a satisfacer y que súbitamente es asustado por una experiencia que le enseña que la continuación de esta satisfacción traerá consigo un peligro real casi intolerable. Debe entonces decidirse, o bien por reconocer el peligro real, darle la preferencia y renunciar a la satisfacción instintiva, o bien por negar la realidad y pretender convencerse de que no existe peligro, de modo que pueda seguir con su satisfacción. Así, hay un conflicto entre la exigencia del instinto y la prohibición por parte de la realidad. Pero en la práctica el niño no toma ninguno de estos caminos o más bien sigue ambos simultáneamente, lo cual viene a ser lo mismo.

Replica al conflicto con dos reacciones contrapuestas y las dos válidas y eficaces. Por un lado, con la ayuda de ciertos mecanismos rechaza la realidad y rehúsa aceptar cualquier prohibición, por otro lado, al mismo tiempo, reconoce el peligro de la realidad, considera el miedo a aquel peligro como un síntoma patológico e intenta, por consiguiente, despojarse de dicho temor. Hay que confesar que ésta es una solución muy ingeniosa. Las dos partes en disputa reciben lo suyo: al instinto se le le permite seguir con su satisfacción y a la realidad se le muestra el respeto debido. Pero todo esto ha de ser pagado de un modo u otro, y este éxito se logra a costa de un desgarrón del yo que nunca se cura, sino que se profundiza con el paso del tiempo. Las dos reacciones contrarias al conflicto persisten como el punto central de una escisión del yo. Todo el proceso nos parece extraño porque damos por sabida la naturaleza sintetizadora de los procesos del yo. Pero en esto estamos claramente equivocados. La función sintetizadora del yo, aunque sea de extraordinaria importancia, se halla sujeta a condiciones particulares y está expuesta a gran número de trastornos.

Nos ayudará el que introduzcamos en esta disquisición esquemática una historia clínica. Un niño, cuando tenía tres o cuatro años, llegó a conocer los genitales femeninos cuando fue seducido por una niña mayor que él. Después que estas relaciones quedaron rotas, continuó la estimulación sexual practicando con celo la masturbación manual; pero fue pronto sorprendido en esto por su enérgica niñera y amenazado con la castración, cuya práctica fue atribuida, como de costumbre, al padre. Así, se hallaban presentes en este caso las condiciones calculadas para producir un tremendo efecto de susto. Una amenaza de castración en sí misma no tiene por qué producir una gran impresión. Un niño rehusará creer en ello porque no puede imaginar fácilmente la posibilidad de perder una parte de su cuerpo tan altamente estimada. Su visión (precoz) de los genitales femeninos podría haber convencido al niño que nos ocupa de tal posibilidad. Pero no dedujo de ello esta conclusión porque su desvío a hacerlo así era demasiado grande y no existía un motivo que pudiera obligarlo a tal cosa, por el contrario, si sintió algún temor fue calmado por la reflexión de que lo que le faltaba a la niña aparecería más tarde: le crecería un pene después. Cualquiera que haya observado bastantes niños pequeños podrá recordar que ha encontrado estas consideraciones a la vista de los genitales de una hermanita pequeña. Pero es diferente si los dos factores se presentan juntos. En este caso la amenaza revive el recuerdo de la percepción que hasta entonces ha sido considerada como inofensiva y encuentra en ese recuerdo la temida confirmación. Ahora el niño piensa que comprende por qué los genitales de la niña no mostraban ningún signo de pene y ya no se atreve a dudar de que sus propios genitales pueden seguir el mismo destino. A partir de entonces no puede evitar el creer en la realidad del peligro de la castración.

El resultado habitual del temor a la castración, el resultado que se considera como normal, es que, o bien inmediatamente o después de una lucha considerable, el muchacho acepta la amenaza y obedece a la prohibición, o bien completamente o por lo menos en parte (es decir, no continúa tocando sus genitales con la mano). En otras palabras, abandona, en todo o en parte, la satisfacción del instinto. Sin embargo, podemos aceptar que nuestro paciente encontrará otro camino. Creó un sustituto para el pene que echaba de menos en las hembras; es decir, un fetiche. Haciéndolo así es verdad que negaba la realidad, pero había salvado su propio pene. En tanto no se veía obligado a reconocer que las mujeres habían perdido su pene, no tenía necesidad de creer la amenaza que se le había formulado: no tenía que temer por su propio pene y así podía seguir tranquilamente con su masturbación. Esta conducta de nuestro paciente nos llama la atención porque es un rechazo de la realidad, un procedimiento que preferimos reservar para las psicosis. Y en la práctica no es muy diferente. Pero detendremos nuestro juicio, porque en una inspección más detenida descubriremos una diferencia importante. El niño no contradijo simplemente sus percepciones y creó la alucinación de un pene donde no lo había; sólo realizó un desplazamiento de valores: transfirió la importancia del pene a otra parte del cuerpo, un procedimiento en el que fue ayudado por el mecanismo de la regresión (de un modo que no necesita ser explicado). Este desplazamiento se hallaba relacionado sólo con el cuerpo femenino: en cuanto a su propio pene, nada había cambiado.

Este modo de tratar con la realidad, que casi merece ser descrito como refinado, fue decisivo respecto a la conducta práctica del niño. Continuó con su masturbación como si no implicara ningún peligro para su pene; pero al mismo tiempo en completa contradicción con su aparente intrepidez o indiferencia, desarrolló un síntoma con el que, a pesar de todo, reconocía el peligro. Había sido amenazado con ser castrado por su padre, e inmediatamente después, al mismo tiempo que con la creación de su fetiche desarrolló un intenso temor de que su padre lo castigara, el cual requería toda la fuerza de su masculinidad para dominarlo e hipercompensarlo. Este temor a su padre era silente sobre el sujeto de la castración: ayudándose por la regresión a una fase oral, asumía la forma de un temor a ser comido por su padre. Al llegar a este punto es imposible olvidar un fragmento primitivo de la mitología griega que dice cómo Cronos, el viejo dios padre, devoró a sus hijos e intentó devorar como a los demás, a su hijo menor Zeus, y cómo éste fue salvado por la fuerza de su madre y castró después a su padre. Pero, volviendo a nuestro caso, hemos de añadir que el niño produjo además otro síntoma que, aunque era leve, conservó hasta el día. Era una susceptibilidad ansiosa ante el hecho de que fuera tocado cualquiera de los dedos de sus pies, como si en todo ese vaivén de negación y aceptación fuera la castración, sin embargo, la que encontró una más clara expresión...

S. Freud

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL CHISTE Y SU RELACIÓN CON LO INCONSCIENTE. 1905. SIGMUND FREUD.




 Cuadro: Esperando los frutos del mar. (2009). Miguel Óscar Menassa
El chiste y su relación con el inconsciente. 1905. Sigmund Freud

Parte analítica
·         Introducción
·         La técnica del chiste
·         Las intenciones del chiste
Parte sintética
·         El mecanismo de placer y la psicogénesis del chiste
·         Los motivos del chiste. El chiste como fenómeno social.
Parte teórica
·         Relación del chiste con los sueños y lo inconsciente
·         El chiste y las especies de lo cómico


Parte analítica

Introducción

Todo aquel que haya buceado en las obras de Estética y de Psicología a la rebusca de una aclaración sobre la esencia y las relaciones del chiste, habrá de confesar que la investigación filosófica no ha concedido al mismo hasta el momento toda aquella atención a que se hace acreedor por el importante papel que en nuestra vida anímica desempeña. Sólo una escasísima minoría de pensadores se ha ocupado seriamente de los problemas que a él se refieren. Cierto es que entre los investigadores del chiste hallamos los brillantes nombres del poeta Jean Paul (Richter) y de los filósofos Th. Vischer, Kuno Fischer y Th. Lipps; mas también todos estos autores relegan a un segundo término el tema del chiste y dirigen su interés principal a la investigación del problema de lo cómico, más amplio y atractivo. La literatura existente sobre esta materia nos produce al principio la impresión de que no es posible tratar del chiste sino en conexión con el tema de lo cómico. Según Th. Lipps (Komik und Humor 1898), el chiste es «la comicidad privativamente subjetiva»; esto es, aquella comicidad «que nosotros hacemos surgir, que reside en nuestros actos como tales, y con respecto a la cual nuestra posición es la del sujeto que se halla por encima de ella y nunca la de objeto, ni siquiera voluntario». «La siguiente observación aclara un tanto estos conceptos; se denomina chiste «todo aquello que hábil y conscientemente hace surgir la comicidad, sea de la idea o de la situación».

miércoles, 10 de diciembre de 2014

NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA. 1896. S. FREUD.



Cuadro: Paseando con los niños. (2009). Miguel O. Menassa
 
Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa - 1896

En un breve estudio, publicado en 1894, hube de reunir bajo el nombre de «neuropsicosis de defensa» la histeria, las representaciones obsesivas y, algunos casos de locura alucinatoria, fundándome en que los síntomas de todas estas afecciones son un producto del mecanismo psíquico de la defensa (inconsciente), surgiendo, por tanto, a consecuencia de la tentativa de reprimir una representación intolerable, penosamente opuesta al yo del enfermo. En el libro que sobre la histeria he publicado después en colaboración con el doctor Breuer he expuesto, con ayuda de varias observaciones clínicas, el sentido en que ha de interpretarse este proceso psíquico de la «defensa» o la «represión» describiendo también el método psicoanalítico, penoso pero seguro, de que me sirvo en estas investigaciones, las cuales constituyen, simultáneamente, una terapia. Los resultados obtenidos en estos dos últimos años de trabajo han robustecido mi inclinación a considerar la defensa como el nódulo del mecanismo psíquico de las mencionadas neurosis y me han permitido, además, proporcionar a la teoría psicológica una base clínica. Para mi propia sorpresa he tropezado con algunas soluciones sencillas, pero precisamente determinadas, de los problemas de las neurosis; soluciones que me propongo exponer en el presente estudio. No pudiendo integrar en él, por su forzosa brevedad, las pruebas de mis afirmaciones, espero darles cabida en una próxima publicación, más amplia.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA DIRECCIÓN DE LA CURA Y LOS PRINCIPIOS DE SU PODER. Jacques Lacan.

La dirección de la cura y los principio de su poder. (1958)
I. ¿Quién analiza hoy?
II. ¿Cuál es el lugar de la interpretación?
III. ¿Cuál es la situación actual de la transferencia?
IV. Cómo actuar en el propio ser
V. Hay que tomar el deseo a la letra

l. ¿Quién analiza hoy?
1. Que un análisis lleve los rasgos de la persona del analizado, es cosa de la que se habla como si cayese por su propio peso. Pero quien se interese en los efectos que tendría sobre él la persona del analista pensaría estar dando pruebas de audacia. Tal es por lo menos el estremecimiento que nos recorre ante las expresiones de moda referentes a la contratransferencia, contribuyendo sin duda a enmascarar su impropiedad conceptual: pensad que testimonio damos de elevación de alma al mostrarnos en nuestra arcilla como hechos de la misma que aquellos a quienes amasamos. Acabo de escribir una mala palabra. Es ligera para aquellos a quienes apunta, siendo así que hoy ni siquiera se guardan las formas para confesar que bajo el nombre de psicoanálisis muchos se dedican a una "reeducación emocional del paciente" [22(2)].
 
Situar en este nivel la acción del analista acarrea una posición de principio, con respecto a la cual todo lo que puede decirse de la contratransferencia, incluso si no es vano, tendrá una función de diversión, Porque es más allá donde se encuentra desde ese momento la impostura que queremos desalojar aquí(3).
 
No por eso denunciamos lo que el psicoanálisis de hoy tiene de antifreudiano. Pues en esto hay que agradecerle el que se haya quitado la máscara, puesto que se jacta de superar lo que por otra parte ignora, no habiendo retenido de la doctrina de Freud sino justo lo suficiente para sentirse hasta qué punto lo que acaba de enunciar de su experiencia es disonante con ella.


 Pretendemos mostrar en qué la impotencia para sostener auténticamente una praxis, se reduce, como es corriente en la historia de los hombres, al ejercicio de un poder.

domingo, 9 de noviembre de 2014

OBSESIONES Y FOBIAS. Su mecanismo psíquico y su etiología. S. FREUD..

 Cuadro: Atardecer en Cuenca. Miguel Menassa.

Obsesiones y fobias
Su mecanismo psíquico y su etiología

Comenzaremos por negar dos aserciones muy frecuentemente repetidas con relación a los síntomas objeto de este estudio, o sea a las obsesiones y las fobias. Es preciso afirmar: 1º Que no forman parte de la neurastenia propiamente dicha, puesto que los enfermos atacados de estos síntomas son unas veces neurasténicos y otras no. 2º Que no es exacto hacerlos depender de la degeneración mental, pues los hallamos en personas no más degeneradas que la mayoría de los neuróticos, y, además, suelen corregirse, e incluso en algunas ocasiones curarse. Las obsesiones y las fobias son neurosis aparte, de un mecanismo especial y de una etiología que en un cierto número de casos me ha sido posible descubrir; mecanismo y etiología que espero volver a hallar en un gran número de casos nuevos. Para mejor delimitar nuestro tema dejaremos a un lado una cierta clase de obsesiones intensas, que no son sino recuerdos, imágenes no alteradas de sucesos importantes. Citaré como ejemplo la obsesión de Pascal, que creía ver abrirse un abismo a su izquierda «desde el día en que la carroza en que iba estuvo a punto de volcar y precipitarse en el Sena». Estas obsesiones y estas fobias, que podríamos calificar de traumáticas, se enlazan a los síntomas de la histeria. Una vez separado este grupo, es necesario distinguir otros dos: a) Las obsesiones propias; y b) las fobias. Su diferencia esencial es la siguiente: En toda obsesión hay dos elementos: 1º Una idea que se impone al enfermo. 2º un estado emotivo asociado. Ahora bien: en las fobias, este estado emotivo es siempre la angustia, mientras que en las obsesiones propias puede ser igualmente cualquier otro, tal como la duda, el remordimiento o la cólera. Ante todo, trataré de explicar el mecanismo psicológico, verdaderamente singular, de las obsesiones propias, muy diferente del de las fobias

viernes, 12 de septiembre de 2014

"La interpretación de los sueños". Clase inaugural de la XXXV Convocatoria del Seminario Sigmund Freud de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, a cargo del psicoanalista Miguel O. Menassa. Madrid, 10 de septiembre de 2014



Muy interesante las precisiones teóricas y clínicas que hace el psicoanalista Miguel O. Menassa sobre el texto fundante del psicoanálisis: "La interpretación de los sueños".
En esta Clase Inaugural del Seminario Sigmund Freud en su XXXV Convocatoria, dada el 10 de septiembre en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero muestra el recorrido de la lectura que hace esta institución desde su fundación en Madrid en 1981.
Las primeras seis clases sobre "Aproximaciones a una teoría de la lectura" las dará este psicoanalista de gran renombre internacional a partir del mes de octubre dentro del Seminario Sigmund Freud. Se puede asistir a estas clases previas al Seminario. Una muy buena oportunidad de escuchar de primera mano un discurso culto y con gran trabajo encima.
Más información: te. 91 758 19 40.
#psicoanálisis #psicoanalista #psicología @psicólogos

miércoles, 2 de julio de 2014

Curso Breve de Psicoanálisis. Iniciación al tratamiento. Julio 2014

El 7 de julio comienza el Curso Breve de Verano: Iniciación al tratamiento psicoanalítico que impartiré en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero.
4 clase. 50 euros.
#Freud #psicoanálisis #psicoanalista #psicólogos # psicología

martes, 11 de febrero de 2014

Cartas del Vidente. Primera Carta de Arthur Rimbaud a Georges Izambard. Yo es otro.


Yo es otro
PRIMERA CARTA:
De Arthur Rimbaud a Georges Izambard
Charleville, 13 de mayo 1871
Estimado señor:

      Ya está usted otra vez de profesor. Nos debemos a la sociedad, me tiene usted dicho: forma usted parte del cuerpo docente: anda por el buen carril. — También yo me aplico este principio: hago, con todo cinismo, que me mantengan; estoy desenterrando antiguos imbéciles del colegio: les suelto todo lo bobo, sucio, malo, de palabra o de obra, que soy capaz de inventarme: me pagan en cervezas y en vinos. Stat mater dolorosa, dum pendet filius, — Me debo a la Sociedad, eso es cierto; — y soy yo quien tiene razón. Usted también la tiene, hoy por hoy. En el fondo, usted no ve más que poesía subjetiva en este principio suyo: su obstinación en reincorporarse al establo universitario —¡perdón!— así lo demuestra. Pero no por ella dejará de terminar como uno de esos satisfechos que no han hecho nada, porque nada quisieron hacer. Eso sin tener en cuenta que su poesía subjetiva siempre será horriblemente sosa. Un día, así lo espero, — y otros muchos esperan lo mismo —, veré en ese principio suyo la poesía objetiva: ¡la veré más sinceramente de lo que usted sería capaz! Seré un trabajador: tal es la idea que me frena, cuando las cóleras locas me empujan hacia la batalla de París —¡donde, no obstante, tantos trabajadores siguen muriendo mientras yo le escribo a usted! Trabajar ahora, eso nunca jamás; estoy en huelga.

lunes, 3 de febrero de 2014

SOBREDETERMINACIÓN EN PSICOANÁLISIS.


SOBREDETERMINACIÓN EN PSICOANÁLISIS. CONFERENCIA DICTADA POR MIGUEL ÓSCAR MENASSA - 1982

Tendríamos que poder proporcionarnos una formulación de un concepto general acerca de la sobredeterminación y de la multipledeterminación.
Después, con estas categorías generales ver el campo que estamos trabajando y encontrar allí, en La interpretación de los sueños, no la formulación del concepto de sobredeterminación, sino la producción de la sobredeterminación en el campo específico que delimita el objeto inconsciente. Son dos tipos de trabajo. El primero es un intento de ver a qué podríamos llamar sobredeterminación, qué es lo que se dice cuando decimos que un efecto está sobredeterminado.
Decimos que un efecto está sobredeterminado cuando es producto de una estructura compleja, en cuya articulación un concepto mantiene relaciones invariables con los otros conceptos y da nombre al campo que inaugura; por ejemplo: la teoría del inconsciente. Por lo tanto, efecto sobredeterminado será el producido por esa estructura complejamente articulada en el concepto que llamamos inconsciente.
El esfuerzo que nos cuesta definir la sobredeterminación es porque ésta se lee en un proceso de construcción.

martes, 28 de enero de 2014

POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA. Conferencia Nº III



POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA
Conferencia Nº III
CALI-COLOMBIA -1979-
Hoy tendría que existir la posibilidad de poder hablar de lo que no hablamos ayer, y hablar de lo que tendríamos que hablar hoy. Entre ayer y hoy, los comentarios más importantes que escuché, hablaban, que ustedes son una comunidad. Están conectados por hilos invisibles. Las invisibles mallas de vuestras relaciones sociales. De los comentarios pude desprender una inhibición que puede estar jugando en esta relación que ambicionamos tener de otra manera y no podemos. 
Diría que el público -ustedes- se dividen en dos, como el sujeto. Un público teme hablar porque teme. Son los esclavos. Otro público teme hablar porque tiene que conservar el poder ilusorio que le da el silencio del esclavo. Son los amos.
Yo diría que el niño nace pequeño. No nace niño. No nace hombre. Es un cachorro, un animalito. No tiene deseos, no ama, no tiene palabras, no concibe ningún otro universo que el de sus células. Los únicos estímulos que recibe son los estímulos de sus necesidades orgánicas.
Funciona en él lo que funciona en su aparato nervioso, en su sistema nervioso central. Lo que no funciona en su sistema nervioso central, no funciona. Como en los animalitos, como los gatitos, las ardillitas, los castores. Los castores son casi como humanos. Porque tienen que aprender todo como el niño humano, a caminar, a nadar, a construir su casa. No hablan, y no hablan porque en el cumplimiento de la función se les va la vida. Es decir, no desean.

sábado, 18 de enero de 2014

CONCEPTO DE TRABAJO EN PSICOANÁLISIS



CONCEPTO DE TRABAJO EN PSICOANÁLISIS. CONFERENCIA DICTADA POR MIGUEL ÓSCAR MENASSA EN 1982, EN LA ESCUELA DE PSICOANÁLISIS GRUPO CERO.
Trataremos de establecer las conexiones lógicas de los elementos que intervienen en el trabajo para ver después cómo en La interpretación de los sueños, texto que habíamos marcado como texto de ruptura, la categoría central es la categoría de trabajo.
Podríamos acercarnos al problema diciendo que, en su organización más simple, el trabajo es una actividad racional capaz de producir valores de uso. En su concepción más simple, el trabajo sería la condición imprescindible en la relación del hombre con la naturaleza. Trabajo de forma simple porque se agota en el producto que produce. Produce un valor de uso, es decir, un valor tal que parta de la propiedad de la cosa y que pueda ser utilizado en cualquier demanda humana en el orden de la necesidad y en el orden de la fantasía. Y para decir esto no es necesario llegar a Freud, porque ya Marx decía que daba lo mismo satisfacer una necesidad biológica o una necesidad deseante. Lo que dije no quiere decir exactamente el deseo inconsciente, quiere decir que la necesidad no es sólo la necesidad biológica, ni sólo la necesidad fisiológica. También se llama necesidad a aquello que el sujeto fantasea en el orden de poder satisface.
Cuando el producto del trabajo excede en su valor el trabajo medio necesario para ser producido, se genera lo que todos conocemos con el nombre de plusvalía y en ese momento hay dos fundaciones: el dinero se funda como capital, y aparece el valor de cambio en las mercancías y se enajena su valor de uso. El valor de cambio, lo más notable, lo más aparente de la mercancía, es en realidad la forma de mostrarse, la forma de escenificarse de esa mercancía.
Para que esto sea posible, para que la mercancía pueda escenificarse en su valor de cambio, es necesario que ella haga abstracción de su valor de uso. Hablamos de esto antes de entrar en el trabajo del sueño o en el trabajo teórico de producción del concepto inconsciente, para ver si encontramos las relaciones lógicas entre lo que conocemos como trabajo y lo que Freud llama trabajo del sueño.

jueves, 2 de enero de 2014

CONCEPTO DE RUPTURA


CONCEPTO DE RUPTURA EPISTEMOLÓGICA EN PSICOANÁLISIS.
Conferencia dictada en 1981 en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero por el poeta y psicoanalista Miguel Óscar Menassa.
 
En una reconstrucción moderna de la historia de las ciencias, de la historia del pensamiento del hombre, podríamos decir que el símbolo matemático es el primer acontecimiento simbólico diferente del único símbolo existente hasta su aparición, es decir, Dios.
Es de una aparente facilidad entender que los procesos de producción científicos difieren de otro tipo de procesos: los ideológicos, los religiosos, los mágicos.
Este mecanismo de producción de las ciencias tiene un distanciamiento de la realidad, hay una ruptura con la realidad y se va a producir después de las matemáticas cada vez que se produzca un concepto, es decir, cada vez que se produzca un símbolo va a acontecer este distanciamiento de lo real de la experiencia sensible.
Deberíamos plantear una especie de tesis que luego nos permita su desarrollo. Por ejemplo decir: entendemos por ruptura el efecto cuyo producto es la teoría fundada científicamente. Ruptura es la distancia puesta con la experiencia sensible.
Ruptura epistemológica es un tiempo sin retorno, en todos los casos producto efecto de un trabajo teórico, desde el cual podemos dar cuenta, como ideológico o precientífico, de todo lo que acontecía en el campo hasta el tiempo de la ruptura. En psicoanálisis la obra La Interpretación de los Sueños funda el campo psicoanalítico porque produce un objeto de conocimiento, el Inconsciente, y produce con este concepto un punto de ruptura, es el momento de la obra de Freud desde el cual podemos mirar todo lo anterior acontecido en el campo y denominarlo ideológico y precientífico.

jueves, 23 de abril de 2009

UNAS PALABRAS DE FREUD SOBRE LA VERSIÓN CASTELLANA DE SUS OBRAS COMPLETAS



Siendo yo un joven estudiante, el deseo de leer el inmortal "Don Quijote" en el original cervantino me llevó a aprender, la bella lengua castellana.
Gracias a esta afición juvenil puedo ahora -ya en edad avanzada- comprobar el acierto de su versión española de mis obras, cuya lectura me produce siempre un vivo agrado por la correctísima interpretación de mi pensamiento y la elegancia del estilo.
Me admira, sobre todo, cómo no siendo usted médico ni psiquiatra de profesión ha podido alcanzar tan absoluto y preciso dominio de una materia harto intrincada y a veces oscura.
Freud.
Viena, 7 de mayo de 1923